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¿El pulpo?

“¿Qué es lo mejor del mundo?, Diógenes respondía: La libertad en el decir”

Michel Onfray. Cinismos. Retrato de los filósofos llamados perros (2002)

La escuela cínica tuvo sus origenes en la antigua Grecia a través de las enseñanzas de Antístenes “el gran Can”, el nombre “cínico” viene de κύων-kyon o cinos que significa perro. Y es que los cínicos literalmente vivían como animales (a todo buen hijo se lo habrá dicho alguna vez su apreciable madre así que tú lector pudiste haber sido un buen cínico de haberlo sabido), sentían un repudio enorme por aquellas conductas que consideraban hipócritas y que estaban relacionadas con la moral, la clase, la pulcritud y en suma lo definido como civilizatorio. No se confunda esto con una disposición barbarezca; a los cínicos no les gustaba “comportarse adecuadamente” porque les gustaba ser libres, así de simple y sencillo. Por supuesto que detrás de todo ello tenían una filosofía que fundamentaba sus actos “atrevidos”, “engreídos”, “burlezcos” e “inmorales”.

Si estás pensando en que no te gustan los cínicos pero te caía bien Baloo tienes un problema que resolver. Particularmente es de mis favoritos, nuestros niños deberían ver más caricaturas como él.

Uno de sus principales representantes fue Diógenes  también conocido como Diógenes “el perro” de quien se cuentan muchas anécdotas memorablemente chuscas y otras admirables. De entre toda la gama de experiencias atribuidas a “el perro” la de su muerte es la que da nombre a este blog. Se cuentan tres distintas muertes para el buen Diógenes, de estas dos involucran la presencia de un pulpo. La primera dice que Diógenes logró masterizar a tal grado el control de sí mismo que un día decidió contener el aire hasta la muerte ( jajaja… claro), otra cuenta que en una ocasión Diógenes observó a una jauría de perros (reales, no filósofos) comiendo un pulpo y decidió compartir el aperitivo, pero a los perros no les causó mucha gracia la compañía y terminaron matándolo a mordizcos. En una muestra de congruencia ideológica se encuentra la última, Diógenes buen crítico de la civilización y las costumbres se burlaba de la cocción de los alimentos y un día decidió comerse un pulpo crudo (algunos dicen que vivo) y por su tamaño terminó atragantándose con él.

Él es Diógenes y a veces salía a la calle con una lámpara a buscar a “El Hombre” del que todos los otros filósofos hablaban… nunca lo encontró.

 Los colaboradores de este blog no nos adscribimos totalmente como cínicos y nuestro estilo e ideas pueden ser muy diferenciadas entre sí, ya que no somos un grupo organizado ni intentamos serlo. Pero compartimos la idea cínica de cuestionar lo incuestionable por medio de los métodos que ellos solían emplear como estrategias subversivas: los juegos de palabras, el humor, la ironía y la provocación. La completa seriedad no nos compete, ya que es el requisito básico de una opinión para considerarla sin importar la inteligencia que conlleve. Cuestionamientos de a pie mezclados con otras aburridos temas que no se quieren considerar como pertinentes para todos, es lo que se verá aquí. Así que no será sorpresa encontrarse de pronto con preguntas como ¿por qué le tengo que dejar mi asiento en el camión a una mujer floja que me hace mala cara solo porque es mujer? Opiniones sobre lucha libre, filosofía, videojuegos, psicología, sociología y temas de a pie para gente que sabe disfrutar un buen paseo, verdadera política.

-Alejandro Magno: Pídeme lo que desees…

-Diógenes: Que te apartes un poco, porque me tapas el sol

El filósofo francés Michel Onfray dice en el recomendable libro citado en el epígrafe y que trata sobre el pensamiento cínico lo siguiente:

Hoy es perentorio que aparezcan nuevos cínicos: a ellos les correspondería la tarea de arrancar las máscaras, de denunciar las supercherías, de destruir las mitologías y de hacer estallar en mil pedazos los bovarismos generados y luego amparados por la sociedad […] podrían señalar el carácter resueltamente antinómico del saber y los poderes institucionalizados. p.32

Por supuesto que esos mecías cínicos no somos nosotros, únicamente escribimos porque nos gusta, para saciar el deseo como quien se masturba porque tiene ganas, al más puro estilo de la vieja escuela cínica. Sin embargo es tiempo de que el pulpo de Diógenes atragante a alguien menos cínico, divertido y congruente. En este blog el pulpo ha vuelto en búsqueda de ese perfil y sus tentáculos están deseosos por empezar a atorarse en donde sea.


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