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Guía taxonómica del Guanatos postmoderno

Nota: El siguiente texto incluye opiniones potencialmente despectivas que pueden herir susceptibilidades. No deje de leer y aprenda a reírse de lo que le rodea.

Como es bien conocido gracias a las mensas campañas turísticas que nos bombardean, una ciudad no se vive hasta que se transita por ella. Así hemos aprendido que “Vive México”, que cualquier municipio agradece tu visita, y hasta que lo mejor son las pellizcadas de chorizo de Doña Rosita de Las Varas (que es efectivamente una experiencia para chuparse los dedos).

El problema radica en que susodichas campañas esconden un error inminente: la excéntrica fauna que habita las oníricas ciudades que vende, y que sin duda alguna son parte medular de -vivir- las ciudades, fuera del paseo arquitectónico y el “buen” clima, y que no necesariamente son el charro, el mariachi o el futbolista famoso que (por alguna razón) todo visitante pretende encontrar en Guadalajara.

Me pregunto si Moscovici alguna vez escuchó el Jarabe Tapatío...

Como muchas cosas han cambiado desde que el gran Julio Haro cantó “La tapatía” y ya no vale la pena ni buscar un collar de tejocotes, propongo circular por la ciudad y zona metropolitana con la siguiente Guía taxonómica del Guanatos postmoderno, V1.0 (igual si pega, le agregamos un álbum de estampitas coleccionables) :

-El trajeado vengador. Se le reconoce fácilmente por caminar rápidamente con celular en dieztra, maletín en siniestra, y una clara actitud de “fuera de mi camino, soy demasiado importante para andar perdiendo el tiempo”. Clara manifestación del status-quo clasemediero, esta raza (nacida baby-boomers) vive para trabajar cual zombies asalariados, pagar deudas del Buen Fin, y abarrotar las calles con su constante tráfico. 75% o más le van a las chivas.

-El -moderno-. Vestido con ropa y accesorios “vintage”, hablando irónicamente de todo, y presumiendo sus artículos Apple, el moderno (léase Hipster) habita en la Avenida Chapultepec y en la cadena trans-nacional de café más cercana a su hogar. Son conocidos por su twitteo incesante y su “amplio conocimiento” en las artes y música undergrownd que raya en lo snob y abusa de pretencioso. ¿Alguna advertencia? Los hipsters no son malas personas, pero tienden a confundir el arte de la ironía con la nauseabunda necesidad de hacerte ver como un pendejo por no compartir sus gustos superiores, simplemente sonríe y asiente.

-¿Ya viste que Chichita Peralta va a exponer su obra neo-romántica steampunk en el Met, GOEY?-

-El guadalupano de barrio. Mal vistos y peormente tratados, los cholos tapatíos son doctos maestros de la Teoría de la Relatividad en su rama ideológico-epistemológica: viven por su madre, mueren por su barrio. Variados en formas y colores (desde el pelón “tumbado” con barba de chivo, hasta el morrito con las patillas pegadas con gel hasta el cogote), y en grados de tolerancia a la frustración, todos parecen coincidir en lo mismo: “si eres chido, todos chidos“. Fácil… ¿no?

El “incondicional”. Güeras: si tu ligue comparte tu obsesión con Camila, va más de 2 horas al día al -gym-, usa cadenas con santos que desconoce, y toma -wiskirri- con su -amiguirri- en el antro en turno, ¡CUIDADIRRI!, lo más seguro es que es Mirrey. Con técnicas de guido italo-americano robadas de -Shershy Shorsh- y una infame tendencia a hablar y peinarse como Luis Miguel, estos individuos logran aparearse con cualquier hembra que quieran, siempre que ésta alcance sus estándares. De algún modo que la ciencia no ha logrado descifrar, TODOS consiguen estudiar Admon. de empresas o Negocios internacionales.

-Luis Mirrey. El Incondicional por excelencia, ¡PAPAWH!-

-El idealista trascendental. Vestido a vivos colores, pulseras de chaquira, huaraches y un intenso olor a patchouli, el astro-hippie de Guanatos es el ente más longevo de esta lista; se encuentran iniciados de temprana edad dando vueltas por el Tianguis Cultural, y se cuentan por centenares vendiendo inciensos ente sus largas barbas blancas (al muy claro estilo de Leonardo Stemberg). Pero ¿qué es lo que los hace tan singulares? En tiempos recientes se ha descubierto su tremenda capacidad de mimetización: si bien se cuelgan símbolos prehispánicos y lloran con Pachamama, son perfectamente capaces de bailar como desquiciados en las Raves más apestosas mientras le platican a su elfo.

-La bestia nocturna. Con complejo de segregados, ropa innecesariamente calurosa para la “Ciudad de las Rosas”, y una actitud más emo que la del emo más aferrado, los darks (góticos, vampiros, industriales, o cualquier otra auto-denominación) acechan en los más escondidos rincones de la ciudad, pero eso sí, bajo el sol más inclemente. Tras la popularidad generada por la Mujer Vampiro en National Geographic, han salido de sus cuevas de música alemana para repoblar la ciudad y plantar el miedo… consiguiendo sólo cosechar el más  colorido sentido del humor (“porque soy darks”).

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-La Vía Recre-activista. En nuestra ciudad los eventos semanales son distintos: se perpetúan durante TODA la semana. Claro ejemplo de esto es el “ciclo-activista” que se -manifiesta- todos los días pedaleando por la ciudad. Comparto la pasión por andar en bici, y la firme opinión de que el transporte motorizado en la ciudad es obsoleto, pero estos “deportistas de la vida” son una raza agresiva y contradictoria; si el camión los rebasa es obviamente un “pinche puerco”, pero no tienen reparo alguno en reír a la cara de todo automovilista cuando ellos pueden pasar. Sin explicación alguna, olvidan que incluso detrás del propio manubrio existe un peatón cualquiera, un simple mortal, y el triunfo de la ciclovía Federalismo sólo alimenta su ya hinchado ego.

La lista sigue y sigue. Guadalajara se ha convertido en un hervidero de -tribus urbanas- comparable únicamente con la Ciudad de México, pero el ser tapatíos los hace aún más peculiares. De no ser aquí, ¿dónde más el darks ocupa el asiento  junto al cholo en el puesto de tortas ahogadas, o dónde más el mirrey consigue lobukis fuera del antro, sino es por Chapu? La fauna tapatía no dejará de sorprendernos, y siempre que haya un cambio en su proceder, tortugueando estará ahí para burlarse de todos.

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Acerca de tortugueando

You know you've got a problem when you got nothing to say...

3 comentarios el “Guía taxonómica del Guanatos postmoderno

  1. Excelente artículo! (:

  2. ¡Qué bueno que te gustó!
    Como siempre se aceptan críticas, comentarios y mentadas de madre.

  3. ja ja ja, me encantó la taxonomía…. aguda, sin duda!!!

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