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Vivir con “soundtrack” y otras malas costumbres

-Es la naturaleza la que da la nobleza en la conducta;
pero la educación, con todo, enseña las reglas-
-Eurípides-

¿Alguna vez nos hemos puesto a pensar cuántos papeles desempeñamos? Sin duda alguna, la lista es larga.  Somos hij@s, padres, herman@s, estudiantes, trabajadores, ciudadanos mexicanos, consumidores, y un interminable etcétera (sin mencionar que en este preciso momento ¡somos lectores!). Pareciera ser que en todo momento de nuestra vida llevaremos algún tipo de etiquetas (o adjetivos), que aunque vayan cambiando, siempre serán indispensables para describirnos a nosotros mismos.

Primero que nada, definamos todas estas patrañas. A estas categorías se les conoce comúnmente como roles sociales, y una de las explicaciones (a mi parecer) más sencillas nos la brindó George H. Mead, padre del interaccionismo simbólico. En pocas palabras, los roles sociales (favor de no confundir con estos) son el conjunto de normas o deberes que se espera que una persona satisfaga al pertenecer a cierto sector de la sociedad. Por ejemplo: se espera que uno como estudiante saque buenas calificaciones, o que uno como trabajador cumpla con sus labores para ganarse la vida. Es justamente dentro de estos lineamientos que encontramos que no debemos mordernos las uñas, subir los codos a la mesa, hablar con nosotros mismos (por lo menos en voz alta) o escuchar música durante un examen.

El buen Mead, padre del Cliché

El buen Mead, padre del Cliché

Ahora bien, ¿por qué sería esto malo, si acaso? El hecho de que existan este tipo de -directrices- no necesariamente constituye algo malo, pero deja en claro un mensaje muy específico: para ser una buena persona, tienes que seguir las reglas. En otras palabras (tal vez un poco más extremistas), podríamos decir que los roles son herramientas para manejarnos de cierto modo, y comúnmente lo logran ya que los límites de su aplicación son bastante difusos.

Un ejemplo muy concreto de eso y de los que más me patean el hígado (por no decir otras partes) es el rol de género. En nuestro país y continente, machistas como ellos solos, se tiene “bien definido” cuál es el papel que tiene que desempeñar el hombre y cuál la mujer: el hombre debe ser fuerte, tenaz y caballeroso (herencia de la más rancia costumbre europea del siglo XV), mientras que la mujer debe de ser abnegada, complaciente y obediente hacia el hombre (¿alguien recuerda la nauseabunda Epístola de Melchor Ocampo?). Desde mi perspectiva, ser un “caballero” es bastante misógino, ya que fuera de mostrar “buenos modales” parece convertirse en un output de presunción para que la “tipa” se sienta a gusto. ¿Dónde queda la larga lucha por la equidad de género y los derechos de la mujer? Si yo voy leyendo mi tarea en el camión, ¿por qué debo ceder el asiento a una chava que nomás está escuchando música y es perfectamente capaz de estar de pie? “Porque es mujer“… Dudo ser el único que encuentra todo esto terriblemente hipócrita.

"¿Viajar en autobús, decíais? ¡QUE ORDINARIO!"

Pero basta de quejas, basta de amargarnos y pensar que somos uno más con lo impuesto; hay que sacarle el pulpo de la boca a Diógenes y con él repartir cachetadas. ¿Cómo? es muy fácil: disfrutando cada día de nuestras “malas” costumbres, gozando todo aquello que nos hace diferentes e “indeseables”, al fin y al cabo que no son ni malas ni indeseables para ti.

Si quieres morderte las uñas, date, el que se rasca con ellas eres tú. Si quieres comer con los codos sobre la mesa, hazlo,  nadie se ha enfermado de la panza por ver tal cosa. Si quieres hablar contigo mism@, llégale, sabes que cotorreas bien chido. Si quieres escuchar música mientras aplicas tu examen, bienvenido, pocas cosas tan satisfactorias como sentirse épico mientras cabalgas con las valkirias (parafraseando a Brolo, gran cínico y aún mejor amigo, “enriquece la experiencia y la hace DE HUEVOS”); la vida tiene soundtrack, no dejes que las “buenas costumbres” la hagan aburrida y silenciosa.

Al final del día, está en nuestras manos crearnos una realidad más favorable.

-Soy de los que piensan que es precisamente cuando las cosas son tan “evidentes” […], cuando más debemos movilizar nuestra capacidad crítica-
-Tomás Ibáñez-

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Acerca de tortugueando

You know you've got a problem when you got nothing to say...

8 comentarios el “Vivir con “soundtrack” y otras malas costumbres

  1. jaja gracias! imposible no sentirme identificado, solamente haría falta poner ahí lo que te ganas cuando eres caballeroso…solo caras de pedo y de “te estabas tardando mijo”.

  2. Los sacerdotes pueden abusar de los menores de edad? Al fin y al cabo y no son malas e indeseables para ellos.

    • El argumento es válido si se toma como una verdad cierta e inamovible, pero no es el caso: la base se encuentra en el respeto por las libertades de una persona, y estas (en el ejemplo que das) se ven coartadas para las víctimas del abuso; la transgresión de los derechos y las libertades ajenas son, efectivamente, el límite “necesario” que llevan las propias

      • En la entrada no dejas claro todo esos puntos, yo sé del tema porque comprendemos el “cotorreo” de social, sólo sugiero que des una explicación más universal para los demás lectores y no dejes esos sesgos que pueden caer en propuestas tan extremistas como la mía.

      • Algunas de nuestras “malas costumbre” puede llegar a trasgredir los derechos y libertades ajenas

  3. Me gusta el post en la medida en que pone de manifiesto la “dureza” y en ocasiones lo absurdo de los roles sociales. Pero, por otro lado, también es cierto que confieren identidad social y es una de las maneras en las que se construye el tejido social y nos lleva a ser parte de algo más grande que nosotros mismos. Una apuesta puramente anárquica no contribuye a elaborar el conjunto llamado sociedad. No obstante, es cierto que uno debe buscar los mecanismos de relación que no violenten la conformación de esa identidad personal aunque la sociedad exige una cierta concesión para formar parte de ella. Lo público vs lo privado, ése es el difícil juego que jugamos. Felicidades por el post!!!

  4. @anatidaephillia: Tienes toda la razón. A partir de la próxima entrada fundamentaré más específicamente las bases de los argumentos. Trataré igualmente de hacerlo de manera sencilla y sin perder el carácter humorístico.

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