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Una herencia de caricatura

“La comunicación […] define la realidad social y así influye
en la organización del trabajo, […] los planes educativos,
las relaciones formales e informales y el empleo del
<tiempo libre>; o sea, en todos los ordenamientos sociales del vivir.”
-Herbert I. Schiller-

El presente siglo ha estado, a lo largo de sus pocos años, repleto de cambios tanto en la esfera de lo social como en la de lo tecnológico. Obviamente, estos cambios no son fortuitos, ya que van de la mano en el devenir histórico de la humanidad, y obedecen a un estilo de tradición (por llamarlo de alguna manera) instaurada desde finales del 1700.

(¡Uy, qué serio!)
Ciertamente, no estoy para criticar los pormenores ni pormayores de esta tendencia, ni las consecuencias que conlleva (en cuyo caso recomiendo “El yo saturado” de Kenneth Gergen); sino para comentar los aprendizajes que una de dichas consecuencias me ha regalado. En específico: por qué sigo (y seguiré) viendo caricaturas.

"Esto parece ser un trabajo para la ciencia" ¡Muéstrales, Psyduck!

La televisión, también llamada “la caja idiota” por algunos o “el amor de mi vida” por otros, nos ha provisto a todos con innumerables horas de diversión, fantasía y ensoñación, y para todos los que nacimos después de los años 70 (en lo personal los 90) nos ha dado amistades y experiencias invaluables a través de los personajes de caricatura. Podría pensarse en este punto que hablo tonterías, ya que estas amistades o experiencias no son reales sino creaciones televisivas, pero al tener contacto con ellas pasan a integrarse como parte de nuestra vida y a moldear nuestra percepción sobre el mundo que nos rodea; inclusive, Gergen afirma (en el libro mencionado) “la cuestión, pues, no es tanto saber si las relaciones entabladas a través de los medios se aproximan en su significación a las normales, sino más bien si las relaciones normales pueden aproximarse a los poderes del artificio“.

Después de muchos años me sigo emocionando con la pelea de Gokú contra Frieza, me sigo riendo como menso con los pequeños aliens (“estamos agradecidos”), y me sigue aterrando la idea de quedar encerrado en una habitación con un alce. En gran medida, todos podemos relacionarnos con situaciones o personajes de caricatura (o si te sientes muy grande, con algo que viste en F.R.I.E.N.D.S. o How I met your mother) y esto para nada significa que seamos inmaduros o infantiles, como nos han hecho creer nuestros padres o algunos profesores; simplemente es la manera en la que fuimos criados, y éstos son códigos generalizados que expresan la realidad que vivimos en aquel entonces.

Las personalidades de los protagonistas se construyen de manera que el espectador genere empatía con ellos y aprenda a solucionar sus propios problemas (reales o fantásticos).

Es por esto que creo que ver caricaturas tiene una gran importancia social, ya que nos ayuda a aprender y compartir ítems de información (canciones, situaciones, personajes, etc) que a su vez fortalecen y legitiman las relaciones interpersonales. ¿O me vas a decir que nunca has participado en una plática cuando alguien pregunta “¿te acuerdas de Los gatos samurai?” o cualquiera de la calaña?

Por otra parte, la intención de las caricaturas pocas veces se reduce al mero entretenimiento, ya que la mayoría -si no es que todas- contienen un mensaje o moraleja alternos, ya sea explícito o no; si la caricatura es bien lograda, el mensaje nos llegará sin que nos demos cuenta de niños, y no es sino hasta que jugamos al doctor después de los 18 (if you catch my drift) que redescubrimos el valor de esos mensajes, ahora de manera consciente. Jamás olvidaré la fuerte crítica al nazismo contenida en el Rey León, la base filosófica relativista de Horton y el mundo de los Quién, o la carga política en relación al racismo en todas las variables de los X-men.

La Espada del Augurio, para "Ver más allá de lo evidente"

La caricatura es entonces, fuera de toda duda, cultura (si no, pregúntenle a la Real Academia española aquí), y su análisis es una de las mejores herramientas para comprender la postmodernidad.

-¿Te gustó? ¿No estás de acuerdo? ¡Déjanos tus comentarios!-

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