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Manual de muletillas y falsas afirmaciones

“El lenguaje es la capa de ozono del alma,
y su adelgazamiento nos pone en peligro”.
-Sven Birkerts- 

Desde hace algún tiempo decidí ver la menos televisión posible. Si bien hay muchas caricaturas o programas que todavía me gustan, prefiero verlos en la computadora; y no es tanto por mantener un status ni por la idea de que “es la opción más culta”, sino porque de plano no soporto los comerciales.

Sí, es muy divertido ver a Mr. T vendiendo un hornito, y muero de ganas de poseer la cajita esa que hace cupcakes al instante (la mercadotecnia hace muy bien su trabajo), pero a la tercera vez repito de memoria las muletillas del mensaje y ni un Happy Chop me hace muy feliz después de eso.

HEY BOY! I pitty the fool who doesn't use mah Flavo' Wave!

Lo mismo pasa, por supuesto, en esa otra y desgraciada vida alterna (léase como: fuera de la tele). Al convivir por algunas horas con alguna persona, uno termina por darse cuenta de cuál es su catchphrase, y se convierte en casi un deporte contar cuántas veces la maestra dice “…¿sí?” al final de una explicación, o cuantas veces el mirreyesco novio de tu mejor amiga dice “PAPAHW”.

En sentido estricto, una muletilla es una palabra o frase innecesaria que se repite en la conversación, pero  por otra parte y tal vez la más triste, es que es moda. Toda palabra o frase es cultura (en tanto producción humana), por lo cual también lo son las muletillas por fea extensión. Es por esta razón que ahora tiene ante usted, queridísimo y siempre bien ponderado lector, el “Manual de muletillas y falsas afirmaciones”, ¡ahora adicionado con ejemplos prácticos! (chance y se lo vendo a Larousse) :

Nota editorial: El siguiente Handbook está jerarquizado en orden de dificultad, se recomienda al usuario dominar cada muletilla antes de pasar a la siguiente (o no, como usted quiera).

Pueeeeeeeeeeeeees
¿No sabe qué decir o cómo concluir su argumento? Inserte un “pues” de más de 2 segundos en su conversación y quedará perfectamente claro; puede ser intercambiado sin problemas por “esteeee”. Será valorado por hacer el intento y NADIE querrá darle la espalda por menso.
Ejemplo: [en un pasillo de la escuela] ¿que qué hay de tarea? Pueeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeees…

Wey, we, gooey, etc.
Esta palabra es, sin pedos, el clímax de la confianza y el sentimiento fraternal. Ni la atención, ni el amor, ni cualquier regalo dice mejor “te quiero” como un wey bien dirigido. Cuenta también con características superlativas, así que no escatime a decirlo siempre que pueda en una sola frase.
Ejemplo: [con el colega del trabajo en el que llevas 3 días] -Oye wey, ¿quieres de mi chángüis, wey?
-Gracias, wey. Ta’ bien bueno…

Es que es así como medio…
Frase infalible que le permitirá agregar un juicio totalmente fuera de lugar a su afirmación que de cualquier otro modo, parecería insípida. Agregue un adjetivo, al fin y al cabo que no está mal, ya que nomás está dando su opinión.
Ejemplo: [chicas echando el chisme] ¿Cómo que por qué no me gusta Pepito? Es que es así como medio… raro.

El deste de la desta
La herramienta más útil cuando no se recuerda el nombre exacto del objeto al que se refiere. Emplee esta frase y todos pensarán que es más políglota que el Papa, y perdonarán su lenta capacidad de evocación en el arcaico idioma español. De ser necesario al momento de una petición, haga un ademán con la mano dando círculos en el área donde se encuentra el objeto en cuestión y afirme que la persona debe saber a qué se refiere, y si no lo consigue, es culpa del otro.
Ejemplo: [en el cuarto] Pásame el… el… el… el deste de la desta, ¡tú sabes cuál!

Hey, el deste... ya sabes cuál... no, wey, el otro... ¡Ándale, ese mero!

¿Verdad? (o el más sencillo, ¿edá?)
No hay nada más agradable para su interlocutor que ser espectador de su necesidad de reafirmación personal en temas que muy probablemente ni le importan. El hijo de esta frase, -¿sí, no?- es un aún más efectivo, ya que crea tal disonancia en su contradicción aparente, que obligará al escucha a estar de acuerdo con usted. Venga, ¡que se lo merece!
Ejemplo: [comida familiar] -El puré de papaya con trocitos de jícama caliente y mermelada quedó buenísimo, ¿verdad?
-Pueeeeeeees, ¿sí, no?
(nótese el nivel de maestría con la cual se hizo el combo)

Hey
Fiel argumento de que los dominios de la física trascienden al lenguaje: para todo ¿edá? hay un hey igual y contrario. En un duelo de ingenio lingüístico, conteste toda muletilla con otra diametralmente opuesta, de preferencia más larga que la pregunta en sí. Si lo logra, es usted un campeón.
Ejemplo: [en la calle, escuchando radio] -¿Ta’ buena la rolita, eda?
-Heeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeey.

No, ‘pos sí te digo…
¿Ya no tiene tema de conversación y la situación se torna incómoda? Salga del paso con esta joyita, y confíe ciegamente en que 1) el otro estará agradecido por romper el silencio, 2) la situación NO SERÁ  más tensa aún, y 3) el otro estará obligado a contestarle y volver a los derroteros de la conversación sin sentido. Tip para los pro: dígalo con flojera para aumentar el impacto.
Ejemplo: [casa de la suegra, alguien hace un comentario con elevado inuendo sexual] Nooooooooooooo, ‘pos sí te digo… muy bonito el cuadro… levanta el ánimo, sí…

De mi, de ti, de usted, de él/ella
Todo el mundo valora una deliciosa y bien atinada redundancia al hablar de propiedad. ¿Por qué hacer esperar a su interlocutor? Conviértase en el alma de la fiesta y complemente todo -mi-, -tu-, -tuyo- o -su- con estas muletillas. Prepárese para la ovación y el aplauso.
Ejemplo: [reunión con los ex-compañeros de la prepa] No pues, es que el otro día vi al profe Joselo con su novia… de él.

Ese “no se qué” que “qué sé yo”
La más fina y poética adaptación del cliché de origen francés (llenesecuá, pa’ los compas) usado para referirse a las cualidades estéticas de una persona. Úselo para parecer romántico e inocente cuando se refiera al chunte de la compañera o la menor de edad que va pasando cerca, sobre todo si su amiga o hermana (de usted) se encuentra cerca, de esta manera jamás se darán por enteradas de que esa otra está como quiere, la desgraciada.
Ejemplo: [en el bar con un grupo unisex de amigos] -Wey, ¿te gusta la Martha, verdad?
-Pues es que tiene ese nosequé que queseyó que como que sí, wey.

No, pos sí te digo, tiene ese nosequé que queseyó... como que me llama la atención, leve...

Le vengo manejando lo que viene siendo su…
Este es el último escalón, la cima de la montaña, y se recomienda discreción y sutileza al usarlo. Esta fabulosa muletilla es la puerta perfecta para comunicarse en toda América Latina, y es más empleada incluso que el “ganarse un carrito sangüichero”. Se recurre a esta maravillosa frase para elevar sin esfuerzos el status intelectual y la calidad del argumento AL INSTANTE. Nadie podrá evitar voltear a verlo y estar en total acuerdo con usted. Es simplemente fantástica y nadie puede negarlo. NADIE.
Ejemplo: [vendedor de pomadas homeopáticas en el transporte urbano] Yo no le vengo a mentir, yo no le vengo a engañar; hoy le vengo manejando lo que viene siendo su pomada de cacahuananche con mentol y aceites NA-TU-RA-LES. Le quita la reuma, le calma los nervios, le mata el dolor. Laboratorios Roque, ¡caaaaalidaaaad iiiiiiniiiiiguaaaaalaaaable!

Ojalá este manual le sirva de guía para mejorar sus relaciones. Satisfacción garantizada o la devolución de su dinero (se chingan, la compañía de internet no me paga por que me lean, así que estamos a mano).

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Acerca de tortugueando

You know you've got a problem when you got nothing to say...

8 comentarios el “Manual de muletillas y falsas afirmaciones

  1. ¿Por qué me olió a JP el puro títuo?

  2. Porque todo el texto está empapado en la sensualidad de mi olor.

  3. Faltó el clasiquisimísimo en toda discusión sobre alguna teoría en aulas de pregrado: … pues depende del contexto. Nada mejor para sonar inteligente y motivar la discusión.

    • Jajajaja, totalmente de acuerdo

      • También faltó entonces el muy recurrido “bueno, todo depende de qué entiendas por…” que usan los profesores; es la manera más cagazón de decir “no seas pendejo, yo me refiero a otra cosa y TU te tienes que adaptar a eso”.

  4. […] por eso que aquí le vengo manejando unas cuantas recomendaciones para sobrevivir al día más “amoroso” del […]

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