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La cultura geek y los nuevos “teísmos”

“Todos somos ateos respecto a la mayoría de dioses
en los que la humanidad ha creído alguna vez. Algunos de nosotros
simplemente vamos un dios más allá”.
-Richard Dawkins-

A lo largo de toda mi vida me he preguntado por qué es que la gente se empeña en creer en una religión; probablemente fue el hecho de haber nacido en el seno de una familia profundamente religiosa -que al paso de los años resultó no serlo tanto-, o la insistencia de mis padres de inscribirme en dos primarias y una secundaria católicas (no los culpo, a pesar de todo fueron buenas escuelas). Tristemente, al crecer ya no es tan fácil dormirse a propósito a media misa y roncar, por lo que uno se debe consolar con el ostracismo que conlleva simplemente no pararse en una iglesia (really?).

Cada vez que me paro en misa siento el mismo efecto...

Cada vez que me paro en misa siento el mismo efecto…

Con el paso de los años fui comprendiendo el por qué de las religiones: cómo es que el humano se crea a sí mismo la necesidad de creer en un orden o superestructura que le dé sentido a la existencia en un universo visiblemente caótico y accidental; despreciamos la entropía. Pero por supuesto, las conclusiones no sirven de nada si uno no abre los ojos a las realidades que estas develan. Hubo un boom de ateísmo en los 90, eso es innegable, pero ¿es que acaso hemos buscado como generación algún nuevo recipiente para derramar nuestra fe e inseguridad?

Vivimos en una cultura y un momento histórico donde ser un geek no sólo es aceptado sino perseguido, ya que para conseguirlo uno necesita ser -aunque tal vez de manera tácita- un conocedor en ciencias y lenguaje. Nuestros conocimientos de astronomía y aeronáutica se basan en el interés primordial por galaxias muy muy lejanas, los de la física y la química en superhéroes que trepan paredes o en encabronados hombres verdes (una suerte de Dr. Jekill y Mr. Hyde postmoderno), y los de genética evolutiva y estrategia marcial en monstruos de bolsillo que padecen de Afasia de Broca y Síndrome de Estocolmo… Incluso hay quienes a través de videojuegos han aprendido a hablar inglés y japonés, o quienes (en mi caso personal) aprendimos a leer a tempranísima edad con tal de descifrar un comic de los Power Rangers.

The Hulk: prueba irrefutable de lo que la ciencia le hace a la religión...

The Hulk: analogía irrefutable de lo que la ciencia le hace a la religión…

Uno como geek es una especie de “nuevo hombre religioso”: se pasa días enteros descifrando e interpretando lecturas fantásticas que lo llenan de vitalidad y armonía (sin contar que la biblia no es más críptica que cualquier libro de Lovecraft o Asimov), puede discutir durante horas sobre cuántas veces ha revivido o renacido Nuestro Señor Son-Gokú (que de entrada no es humano y se termina convirtiendo en un dios), y admitámoslo, está profundamente convencido del advenimiento de un Apocalipsis (zombie).

Inclusive, la cultura geek (por llamarla de alguna manera) provee a sus fieles con centros de reunión y eventos para profesar su fe. La teología y los seminarios, antiguos bastiones del conocimiento religioso, han sido cercenados y sustituidos por blogs y forums de internet, en los que aparte de discutir interpretaciones y sentidos ocultos del -Evangelion- en cuestión, también se pasan tips y passwords para capturar a Arceus (literalmente, ser uno con Dios). ¿Y que sería de una religión sin lugar sagrado donde convivir con su deidad? La Meca del geek es la ComiCon de San Diego… El Asgaard del brony es la BronyCon (in Faust we trust).

Pero ¿por qué es que queremos creer, en base a qué decidimos la conversión después de dar por borda la religión? Bueno, ciertamente hay importantes similitudes. En primer lugar no importa si se trata de un comic, un videojuego o una caricatura, SIEMPRE se libra una lucha campal entre el bien y el mal. Ya sea Superman contra Doomsday, o Spawn contra sí mismo, es difícil pasar por alto que tanto en la religión como en la ciencia ficción siempre podemos identificar tanto a los buenos como a los malos… Es una dicotomía fácil de explotar.

Does he look like a Sith?

Does he look like a Sith?

Por otra parte, el personaje principal (el héroe, pues) siempre es un ser poderoso y desinteresado que se ve inmiscuido en una compleja trama por voluntad de un tercero. Como el destino del héroe -y seguido el de la humanidad- recae únicamente en sus manos y las de sus achichincles (comúnmente hay un espadachín, algún tipo de mago, un robot y un animal), llevar a cabo la aventura es toda una proeza que les merece el máximo título al que se puede aspirar. I mean, COME ON! ¿O me van a decir que “El Caballero de la Noche”, “El Hombre de Acero”, o incluso “Campeón Mundial de las Artes Marciales” no da el mismo status que “Salvador” o “Cordero de Dios”?

Vale la pena mencionar que en la mayoría de los casos hay un sidekick que sobresale tanto en importancia como en capacidades. En la mayoría hay un Krilin, un Atreyu o un Tauro que hacen el máximo sacrificio -dícese dar la vida- para que el machín pueda concluir su lucha (muy al estilo de Pedro crucificado de cabeza). Hay aparte algunos casos en los cuales la justa no puede terminar con la hazaña del principal, sino que un nuevo héroe (muchas veces cercano al original) debe continuar con su aventura; así, no es coincidencia que Nightwing se convierta en el nuevo Batman, y Frodo se haga el nuevo portador del anillo…

Finalmente, aunque difícil de discernir entre los dos puntos anteriores, encuentro un tercero, probablemente el más importante: en TODOS están, en contraposición al héroe y villano, los que son pobres, inocentes o dependientes, que requieren de la intercesión de una fuerza externa a ellos para definir su destino; son víctimas de las circunstancias y los haceres de los principales. Pero eso sí, nunca están completamente desvalidos, ya que todos pueden poner su granito de arena para procurar el desenlace óptimo de la historia, ya sea por medio de la oración, poniéndole la máscara al monito en licras que le acaban de rajar la madre, o levantando las manos cediendo su energía para completar la Genki Dama.

El idioma no es obstáculo para entender, tú también lo hiciste...

El idioma no es obstáculo para entender, tú también lo hiciste…

A final de cuentas cada uno decide si creer en inmaculadas concepciones, 14 vírgenes en el afterlife, o que lo más chido es renacer como materia prima de hamburguesas, pero hay algo que sí es seguro: siempre va a haber trekkies en el mundo, así que has patria y échate una ñoña…

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Acerca de tortugueando

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Un comentario el “La cultura geek y los nuevos “teísmos”

  1. Muy bueno como siempre, pero me siento ofendido por el uso de los nombre es español 😛

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