Deja un comentario

De letra y sangre

“La sangre sirve sólo para
lavar las manos de la ambición”
-Lord Byron-

En un sábado cualquiera, más bien frío, Tortugueando empieza el día con un gran desayuno y una gran taza de café. Después de lograr espabilarse reniega amargamente por no poder asistir ese día a la FIL, ya que tiene mucho trabajo por delante: el semestre está a punto de terminar y un par de inclementes casos clínicos le hurtan el sueño desde hace algunos días.

Presto a iniciar su tortuoso trabajo (“y luego que por qué los matan y los tiran a la barranca” se dice a sí mismo pensando en su asesor de Prácticas profesionales), suena una ventana del chat en una página de redes sociales.

-Peludito, ¿ya viste el cagadero en DF?
Nel we, me acabo de levantar, ¿por?
-We, están usando camiones para derribar las vallas.

Un escalofrío recorre su espalda y el sueño se desvanece ante el recuerdo de la fecha que vive: serán las 10:21 a.m., pero no deja de ser el 1° de Diciembre, día de la toma de protesta presidencial. Incontables páginas y perfiles caralibreros documentan segundo a segundo la atroz y desdeñable consecuencia de las pasadas elecciones: gente herida en las aceras, vallas rotas, policías y civiles corriendo indiscriminadamente frente a las cámaras, gritos indescifrables empapados de pánico, fotografías de un tanque en medio de la calle, sangre escarlata en la mañana más gris del año. Tristemente todo esto ya se veía venir…

La tarde le da un giro a su mente llenándola con el dulce calor del olvido, gracias al interminable trabajo, pero habría de durar poco. Pronto el clima (atmosférico, político, anímico) vuelve al frío: en la ciudad de Guadalajara (“MI Guadalajara“), frente a la Feria Internacional del Libro (“Tan peligrosamente de MI casa“), las fuerzas policiales volvieron a reprimir a los manifestantes. ¿Manifestantes?, pensó el blogger, ¿cómo es que no me enteré de que se estaba organizando una manifestación?. Pero gracias a ese afortunado accidente, a no haberse enterado, Tortugueando no asistió, o de lo contrario no estaría contando esto ahora, lo más seguro…

Pena...

Pena…

La semana siguiente fluctuó como un extraño sueño, sin mucho sentido y sin poder definir cuándo inició y cuándo terminó. El estudiante peludo que se hace llamar a sí mismo Tortugueando no puede desde hace días organizar sus ideas ni encontrar las palabras adecuadas  para describir el asco y la decepción que siente por su país, que no puede apartar la vista de la victoria de Márquez sobre Pacquiao y la supuesta muerte de Jenny Rivera. No fue hasta el cierre de una clase, la última de la asignatura en el semestre, cuando el profesor logra con pocas palabras y con su parsimonia habitual aclarar la mente de Tortugueando sobre los sucesos frente a la FIL:

-Lo que hace es por ardido, y ardido por partida doble: está ardido con YoSoy132 como movimiento, y está ardido con la FIL por lo que sucedió hace un año…

¡Ahora todo es tan claro!. Y en verdad que lo es. La carta de presentación de Enrique Peña Nieto no tiene letras pequeñas ni leyenda a fe de erratas, es un mensaje conciso y preciso: su guerra no es contra el narco ni contra el obrero (esas cosas son taaaaan del PAN), su guerra es contra la educación y la cultura, encarnados en los estudiantes y la FIL, respectivamente.

Afortunadamente, o al menos así se trata de convencer a sí mismo Tortugueando ahora, la tarjeta entregada por EPN (a través de sus medios de comunicación pirujos y esquiroles) apesta a desesperación: declaró la guerra atrincherado en su propio medio, pues sabe que no puede dialogar con un estudiante o con cualquier otra una persona culta. Y como en todos los actos desesperados, descuidó los grandes detalles, mostrándonos un camino más para combatirle: hay que leer, y sobre todo, hay que escribir.

La revolución se ha desatado en nuestro país de manera tal vez discreta, en términos de incidencia o desplantes de violencia, pero irrefutable. Nos encontramos ahora ante una revolución-consciencia, una revolución-cultura, una revolución-voluntad, un proceso que de no ser extinto tiene todo el potencial de transformar nuestra nación.

Las marchas seguirán, sin duda alguna, y los procesos de los diversos movimientos persiguen formalizarse, de una manera u otra. Es por eso que Tortugueando propone ahora emplear el aprendizaje y la enseñanza (la lectura y la escritura) como una más de las herramientas y actividades revolucionarias: hay que derramar más tinta a fin de derramar menos sangre.

Anuncios

Acerca de tortugueando

You know you've got a problem when you got nothing to say...

¡ Coméntanos!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: